Cuando nos planteamos realizar una investigación de mercados desde una perspectiva ideal, todo es posible. Podemos seleccionar las mejores y más eficientes técnicas y contar —al menos en teoría— con los mejores medios existentes y todo el tiempo del mundo.

La realidad de la investigación de mercados, sin embargo, raramente suele encajar con ese modelo ideal. Los presupuestos son limitados y hay cientos de circunstancias temporales que nos apremian (salida de un nuevo producto, necesidad de un cambio de estrategia que responda a un cambio brusco de las condiciones del mercado, etc.).

Y si eso sucede cuando nos referimos a la investigación financiada por las grandes empresas o administraciones públicas, más aún ha de ocurrir cuando la investigación de mercados en cuestión es el modesto —pero no por ello menos necesario— intento de un/a emprendedor/a de conocer el contexto del campo económico en el que quiere introducirse o en el que ya se encuentra.

Los recursos son limitados, pero la pregunta clave es: ¿puede hacerse una buena investigación de mercados con escasos recursos? La respuesta, como seguramente ya suponíais, es «sí».

Al igual que en muchos aspectos de su actividad, es recomendable que el/la emprendedor/a siga, también en esto, un enfoque práctico. El principio fundamental de la estrategia de cualquier proyecto incipiente que quiera conocer el mercado es saber que no todas las técnicas de investigación tienen el mismo costo. Es posible hacer buena investigación a costes reducido poniendo de nuestra parte dos cosas: nuestro trabajo y un cierto conocimiento de las técnicas de investigación adecuadas.

Lo primero corre de vuestra cuenta, pero estamos aquí para ayudaros en lo posible en lo segundo. Es por ello que —tal y como ya anunciábamos en nuestro primer post— esta serie a la que hemos llamado “Investigación de mercados para dummies” se centrará en exponer las técnicas de investigación más asequibles y que más se adapten a una situación de emprendimiento.

En esta primera entrega, nos limitaremos a dar una breve descripción general de las 5 técnicas que hemos seleccionado, y, en los posts sucesivos, nos dedicaremos a dar consejos pormenorizados para facilitar el uso de cada una de ellas. Dichos consejos estarán dirigidos —como reza el propio título— a un público no experto. Por ello, os animamos a que no temáis si estáis poco familiarizados/as con la investigación de mercados; esta es vuestra oportunidad de empezar desde el principio en el aprendizaje de herramientas que, correctamente utilizadas, serán realmente útiles a vuestro negocio.

Las 5 técnicas de las que vamos a hablar serán:

  • Las entrevistas a expertos/as: Las entrevistas a expertos suelen ser un buen punto de partida para cualquier investigación y un paso casi imprescindible para las más modestas. Frecuentemente dispuestos a compartir su experiencia en el campo con aquello que empiezan a adentrarse en él, los/as expertos/as son una de las fuentes más valiosas para mapear un territorio desconocido para cualquier emprendedor/a.

  • El grupo triangular: Siendo una de las más jóvenes de las conocidas como técnicas conversacionales, esta técnica grupal permite recoger material cualitativo de una forma más rápida, directiva y —sobre todo— menos costosa, que algunas de sus técnicas hermanas más populares como el “focus group” o el “grupo de discusión”.

  • El cuestionario on-line: A pesar de que —por razones evidentes— su invención es relativamente reciente, el cuestionario on-line ha pasado a ocupar un lugar crucial entre las técnicas de investigación de mercados. Su flexibilidad y el abaratamiento de costes que supone en cuanto a tareas como el trabajo de campo y la codificación hacen de esta técnica una opción ideal para cualquier emprendedor/a que se disponga a recoger datos sobre el mercado.

  • El Mistery Shopper: Esta técnica —muy utilizada por las grandes empresas en evaluación de experiencia de cliente— es otra de las herramientas de investigación más asequibles. Como desarrollaremos en el correspondiente post, posee la flexibilidad necesaria para ser utilizada de forma operativa incluso en las investigaciones más modestas.

  • La explotación de datos cuantitativos secundarios: frecuentemente olvidadas, las fuentes de datos secundarios —muy a menudo públicos y de acceso abierto— son un valioso tesoro para los/as emprendedores/as. Aunque generar nuestros propios datos puede ser un proceso enriquecedor y muy interesante, muy a menudo la naturaleza de aquello que investigamos excede nuestras capacidades y recursos. En esos casos, siempre es mejor optar por aquellos trabajos de campo que ya han sido realizados y que pueden aportarnos datos de forma casi inmediata y —lo que es aún más interesante— totalmente gratuita.

Esperando que os sea de interés y utilidad nos despedimos hasta nuestro próximo post: “Investigación de mercados para dummies (2). Hoy: 8 consejos prácticos para dominar las «entrevistas a expertos/as»”.

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